Patricia Fabre

ARTISTA PLÁSTICO

Mi estilo

La línea

Dado que la línea juega un papel protagónico en la pintura de Patricia Fabre, es posible acercarse a su trabajo a partir de las cualidades de su dibujo. Una mano muy libre en el juego de las direcciones y proporciones va dejando huella de sus acciones a través de su paseo sobre el lienzo. En su realización, la idea no es previa —como en el dibujo clásico— ni es automática la realización —como en el gestualismo. Fabre construye una tensión muy evidente entre lo deliberado y lo accidental, el espectador puede seguir sus procesos de trazo y composición como un continuo en el que el propio dibujo conduce a la pintora de la sugestión a la organización compositiva de la obra.

Aunque las formas que se van imponiendo en el trazo suelen ser caprichosas, cierta pulsión de orden hace que la pintora las envuelva en contornos orgánicos que a menudo se refieren al cuerpo humano como unidad de representación. Así, cuerpos, cabezas y corazones se van enriqueciendo con alusiones claras a las vestimentas, a los ojos, a los labios. El orden de esos cuerpos puede concentrarse en la individuación (cuando surgen personajes) o en la disolución orgánica dentro de otra estructura, a menudo arquitectónica o urbanística, con algunas referencias al paisaje natural y a los astros.

En su pintura, la línea está cultivada. Patricia Fabre la ha dejado crecer como quien cultiva una planta, pero también como quien obedece a una tradición, pues a través de la línea la pintora ha ido al descubrimiento de un pasado ciertamente no remoto, el del modernismo.

Jaime Moreno Villarreal

Estética

Dos cosas sorprenden al valorar la obra en un conjunto amplio: la madurez tan rápida que adquiere y la sabiduría que esconde. Se nos dirá que es cosa de la edad. Yo diría que es cuestión de unas dotes artísticas innatas que estuvieron esperando su desarrollo y de una pasión por la pintura que incubó pacientemente.

Patricia trabaja de una manera parecida: sobre un fondo generalmente monocromático va desenredando el hilo de la vida y nos lleva por un laberinto en donde se esconden —y a veces nos deja vislumbrar— algunos fragmentos de su vida.

Montserrat Galí Boadella

Cuando la pintura se transforma en una forma de vida

Las pinturas en serie de Patricia Fabre son presencias vivas. Cada obra es inmediata, representa a personas queridas, familia cercana en numerosas ocasiones, pero representarlas así es una forma de encubrir la identidad, para revelar una nueva personalidad, una lectura sublimada más allá de las apariencias.

Sergio Berlioz

El sentir

Con el estudio gramatical de la pintura de Patricia Fabre se intenta escudriñar las relaciones entre su expresión y la percepción, entre el conocimiento y el contenido significativo en su obra actuando bajo un punto de vista comprensivo y actualizado de la lectura del arte.

Ahondando en la gramática de la realización plástica de Patricia Fabre, se profundizará en los parámetros de su quehacer pictórico que conduce a una interpretación de su obra, aunque esto tan sólo abarcaría un aspecto de su creación. Entender la obra precisa, comprender la totalidad de la construcción artística dentro del contexto individual, social e histórico, requiere un nivel más complejo de asimilación estética.

En las piezas y la actitud de Patricia Fabre se rastrea un remanente de lo que la modernidad supone para el artista, una recuperación de ese tiempo individual, esa contraposición al clasicismo naturalista del pasado, esa interiorización del presente como vivencia intensa del instante. Patricia se despliega en este actual ámbito de la modernidad recuperada, modernidad contemporánea, una modernidad que imprime un tiempo intenso, una escena vivida y sentida que se desparrama a través de recuerdos y el espacio abierto y descentrado.

Ramón Almela

© 2018 Patricia Fabre